Día 10/7/2015
Nos levantamos temprano, totalmente relajados por lo vivido el día
anterior, desayunamos y nos aprestamos para dirigirnos hacia la ruta que lleva
al reclusorio de Palmasola hacia donde
el papa Francisco asistiría en la mañana.
Ocupamos un lugar solitario en la ruta, desplegamos nuestro cartel y
esperamos en medio de la ventolera que llegara el Santo Padre. Esta vez pasó en
un vehículo cerrado más veloz que en oportunidades anteriores, incluso algunas
personas no llegaron a divisarlo. Lo vimos pasar de ida y de vuelta.
Recibimos bendiciones ante su sola presencia. Su santidad nos invadió,
llenó el espíritu y nos regaló una felicidad serena, propia de quien se sabe
próximo al cuidado del pastor del rebaño.
Todo lo demás fue la yapa. Paseamos por el centro previo detenernos a
conocer por fuera la imprenta Miguel Magone, el centro Salesiano Don Bosco Sur.
Almorzamos en el restaurant “La Cabaña”.
En horas de la tarde aprovechamos el tiempo para recorrer una feria
céntrica y adquirir regalos para la famila. En horas de la noche preparamos la
cena, un rico y abundante asado en casa de Flavio a manera de despedida.